VACACIONES MADRILEÑAS (2/3)
Me sonó a broma, así que llamé a
la hermana de mi amigo y le conté lo que pasaba, así que vino a casa, y eso que
ella vive a media hora en coche. Cuando llegó la abuela seguía sangrando
(llevaba ya más de dos horas sangrando sin parar), y ni rastro de la
ambulancia. Nos la llevamos en coche, y cuando llamé para anular la ayuda al
112 ni siquiera contestaron el teléfono. Me parecía de coña. Entonces ellos me
llamaron a mí, y les dije que ya no hacía falta, que en prácticamente una hora
no había llegado una unidad de ambulancia a una céntrica calle de Madrid y que
nos la llevábamos en coche, patético, y que era un servicio denigrante y
lamentable, a lo que la operadora me dio la razón y respondió: “No, es que
según aparece en el ordenador la ambulancia está programada para la tarde”. ¿Es
una broma? Como dato, la abuela llevaba sangrando desde las nueve de la mañana.
¿Estáis esperando a que se desangre o algo así? Porque entonces vuestro trabajo
es ejemplar.
Fuimos al ambulatorio, y la situación
era –de nuevo– patética: la puerta de la médica entre abierta, se le veía
tecleando el ordenador y hablando por teléfono. Más de diez personas en sala de
espera, nosotros aparte. Le dijimos que nuestra situación urgía, que la señora
de 89 años llevaba sangrando más de dos horas, y después de insistir tres veces
nos “atendió”: “Meterla dentro e ir tumbándola en la camilla”, nos dijo, vamos,
de broma. Las siguientes fotos son reales, las saqué yo en el momento. 1. La hermana de mi amigo ayuda a su abuela ante la ausencia de la médica. 2. La consulta vacía.


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