domingo, 8 de diciembre de 2013

VACACIONES MADRILEÑAS (3/3)

VACACIONES MADRILEÑAS (3/3)

La consulta se encontraba vacía y cuando, por fin, la médica llegó con una enfermera pensé que habría sido mejor que no hubieran venido: cuatro manos para una nariz: torpes, le hacían daño, negadas… no tengo ninguna duda en que yo mismo lo habría hecho mejor. Le intentaron taponar la nariz, y digo intentaron porque fue un nulo esfuerzo. Entonces nos dieron un volante y nos mandaron a Urgencias, donde esperamos más de dos horas. Pasaba ya la hora de comer y seguíamos allí. Tengo que decir que tampoco tengo mucho que objetar a los servicios de Urgencias: esperamos mucho tiempo y se hizo pesado, puede también por las pocas horas de sueño y los nervios y el cansancio acumulados, pero el marco que tenían en la sala de espera era realmente deprimente: ni siquiera había asientos suficientes para los pacientes, y los médicos y enfermeros/as no daban a basto. Finalmente, nos llamaron cuando la abuela se empezó a marear por una mezcla del cansancio y la pérdida de sangre. Estuvimos casi dos horas más y nos mandaron a casa.


Reflexionando en la cama, pensé que aquello tenía mucho que ver con la privatización de la Sanidad; yo he estado en hospitales privados y me han tratado maravillosamente bien, pero, ¿y la gente que no puede permitírselo? ¿Llegará realmente el momento en el que el marco de Sanidad español se equipare al estadounidense? Fervientemente deseo que no. Fue un fin de semana duro para mí, pero necesario, pues fue entonces cuando entendí de verdad el problema de los recortes –en este caso en Sanidad– que rodean este país. Creo que si seguimos a este paso llegaremos y nos llevarán a unos límites que, a día de hoy, no consigo imaginar. Es un mensaje del Ministerio de Sanidad, Gobierno de España.


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