lunes, 25 de noviembre de 2013

¿DEONTOLOGÍA O TONTERÍA?

¿DEONTOLOGÍA O TONTERÍA? (1/2)


El respeto es una cualidad básica y fundamental en cualquier individuo, cualquier forma o modo. En la cotidianidad, con aquello que nos rodea (no solo personas) y en el trabajo, y aquí es donde llega mi pregunta. Existen profesiones en los que la deontología o la ética cobran un valor añadido, en aquellos trabajos en los que se funciona de cara al exterior es indudable que una buena imagen puede marcar la diferencia, pero ¿dónde está el límite? Hace bastante que me escuece este tema, y creo que ya es hora de sacarlo.



Desde tiempos inmemoriales se utilizan los rasgos físicos para describir y a menudo definir a las personas. En lo primero nadie tiene problemas, pero cuando usamos los adjetivos para definir a las personas empiezan los inconvenientes. ¿Por qué podemos usar el delgadito para referirnos a una persona, o el del piercing, o la rubia, y no podemos emplear la gorda? “No, es que es de mala educación, dirán muchos”. A mí es un tema que me cansa. Llevamos muchísimos años luchando por la igualdad entre géneros, entre razas, entre personas al fin y al cabo, pero si utilizas “el negro” para referirte a un hombre de la República del Congo ya es racismo o xenofobia, y si utilizamos “el gay” para que todos entiendan de quién se está hablando en un determinado momento también estamos pecando de homófobos. 

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