UNA PROFESIÓN QUE NOS TOCA A
TODOS (1/2)
Cuando leemos un periódico,
ojeamos una revista, nos fijamos en el diseño de un cuaderno o vemos la tele,
escuchamos la radio, navegamos por Internet… Aunque pueda parecer que no, están
hasta en la sopa. Enamorados de las letras algunos, de la fotografía, del
diseño, de los tirantes y del tabaco otros, el periodismo es, según mi
criterio, uno de los mundos con más (o menos) pluralidad. Cuando me refiero a
la pluralidad hablo de un periodista “objetivo”, de aquellos que ante todo
buscan mostrar la realidad de la manera más fiel posible, que lo hacen porque
quieren, y además les dejan.
Por otro lado están los menos plurales, aquellos que, marcados por su ideología o basándose en sus principios muestran la realidad “más a su manera”, que no desde su punto de vista, algo que, no debemos olvidar, lo hacen o hacemos todos. Estos autores cuentan, generalmente, con una posición más cómoda en su empleo, más reputación (buena o no, por lo menos la tienen), y, por lo general, son mejores escaladores que los del primer grupo. Luego están aquellos que escriben cuando les dejan, a menudo lo que les dejan y como les dejan, y luego están otros, menos afortunados, que escriben donde les dejan.
Por otro lado están los menos plurales, aquellos que, marcados por su ideología o basándose en sus principios muestran la realidad “más a su manera”, que no desde su punto de vista, algo que, no debemos olvidar, lo hacen o hacemos todos. Estos autores cuentan, generalmente, con una posición más cómoda en su empleo, más reputación (buena o no, por lo menos la tienen), y, por lo general, son mejores escaladores que los del primer grupo. Luego están aquellos que escriben cuando les dejan, a menudo lo que les dejan y como les dejan, y luego están otros, menos afortunados, que escriben donde les dejan.

No hay comentarios:
Publicar un comentario