PAPÁ, QUIERO SER BARRENDERO
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Desde que vamos al colegio
soñamos con grandes empleos. Respondemos con orgullo a la pregunta ¿qué
quieres ser de mayor? ¡Médico!, contesta uno rápidamente; ¡bombero!,
replica otro; ¡astronauta! Sonríe el pelirrojo de la segunda fila. Todos sueñan
con ser grandes figuras del futuro, famosos, gente importante. Hace poco leí en
el periódico la historia de un joven que tenía dos carreras y un máster, todo
un cerebrito; ese chico vive en Londres, y trabaja de friegaplatos en un
restaurante de la ciudad, todo un triunfo, vamos. Imagino a ese chico
respondiendo esa pregunta cuando tan solo era un niño y ante sus ojos divisaba
un futuro lleno de éxitos: ¡quiero ser friegaplatos! Respondía orgulloso.
La tasa de paro en España se
encuentra ahora muy poco por debajo del 26%. Deberíamos estar contentos, ¿no? “Eshpaña
esh un paísh de Pymesh”, que diría nuestro presidente. “Esh inevitable ajushtar
el preshupueshto para reducir el déficit”, “nosh tienen cogidosh por losh
huevosh”; ah no, que eso último no lo dijo, podréis perdonarme. Eso sí, el
Gobierno ni siquiera valora la posibilidad de suprimir los sueldos vitalicios a
los ex presidentes de este país, a los que quedan por llegar y ni menciona los
gastos que los diputados generan en las arcas del Estado. Todos los ex
presidentes cobran más de 70.000 € al año por dirigir, con mayor o menor
fortuna, este país. El gasto ocasionado por los diputados, senadores, ex
presidentes y Dios sabe qué otros amables seres es de millones de euros
anuales, pero esos gastos, cómo no, no se pueden ‘ajushtar’.

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