Esta ley, como
todos saben, trae consigo mucha controversia. Diversas organizaciones a favor
como las asociaciones provida luchan fervientemente contra las también
numerosas comunidades a favor de los derechos de la mujer como Femen. Algo que
podemos deducir dadas las nuevas y férreas restricciones de la nueva Ley del
aborto en España es que aumentará el número de abortos clandestinos. 70.000
mujeres mueren al año como consecuencia de estas interrupciones forzosas, y lo
que está claro es que este tipo de medidas no facilita el aborto legal, y por
lo tanto fomenta el malparto ilegal.
No obstante,
hay un debate que se abre inevitablemente con estas medidas: Derecho de la
mujer (derechos sexuales) vs. Derecho a la vida. ¿Debemos concienciarnos
más acerca de este fenómeno? Supongo que, como ocurre a menudo, no somos
realmente conscientes de lo que supone un embarazo, y ni nos imaginamos lo que
significa tener un hijo, y puede ser que esa inconsciencia nos haga cometer
errores. Sin embargo, al igual que el derecho a la vida del feto es respetable
y soy de la opinión de que debe ser respetado, antepongo mi punto de vista y
prevalezco el derecho de una pareja (o de la mujer en los casos menos
afortunados) a decidir un futuro con o sin una nueva boca que alimentar, un
futuro no amarrado a una nueva vida que controlar, aunque suene cínico, una
nueva vida que mantener. ¿Estamos retrocediendo en el tiempo con estas nuevas
medidas? Y lo que es más importante, ¿lo saben los magnates que promulgan y
aprueban las reformas? ¿Estamos volviendo a una sociedad ‘eclesiástica’? Son
preguntas que no voy a responder, entre otras cosas porque mi opinión es
irrelevante. Invito a los lectores a reflexionar sobre ello, solo les planteo
una pregunta más: ¿Qué harían ustedes?

Estos días una amiga me comentaba que a otra amiga suya, embarazada de 14 semanas, el médico, le estaba proponiendo la posiblidad de abortar, pues habian detectado que el feto tenía, tiene, la nuca más ancha de lo normal, y que a falta aún de una prueba de amiocentesis, parece que el feto iba a crecer con graves deficiencias. Lo primero que pensé fue, pobre bebé, pobre nonnato, pero de seguido también pensé que sin duda la madre, o la pareja, tenían derecho a decidir si seguir adelante o no con el embarazo, tanto por el hecho dificil y costoso de criar a un niño con deficiencias graves, como por el sufrimiento que el propio niño iba a padecer. El ser humano, y solo en nuestra era, es el único ser de la naturaleza que tiende a asegurar la supervivencia de todos sus vástagos incluso de los nacidos con deficiencias graves. En este punto no sabemos, como seres humanos, si separarnos del resto del reino animal y concedernos una moral y un status especial, u operar con los mismos principios que opera la evolución y la supervivencia. Desde luego que es un tema que se puede debatir, todos, pero no a costa del sufrimiento de los individuos, ni desde luego tampoco en aras de principios como "el derecho a la vida", tan poco respetados, por otra parte, en algunos ámbitos de la existencia como en guerras, hambrunas, migraciones masivas, etc.
ResponderEliminarDeseemos mientras tanto a esta amiga la mejor de las suertes y acierto en ese difícil trance.
Enhorabuena por el blog! Segi horrela!